Antesala del verano



A punto de entrar  en el sosegado letargo veraniego de la ciudad en los próximos días con la procesión del Corpus daremos carpetazo a la febril primavera sevillana, que este año ha tenido su traca final, como cuenta el maestro Arbide, con unos días frenéticos, Rocío, elecciones, ascenso del Betis, procesión de María Auxiliadora por Triana y el triunfo del Sevilla en la competición menor de Europa de la que se está haciendo casi propietario.

Demasiadas cosas para el body, pero a ver aquí somos así. Y mientras tanto nosotros devanándonos los sesos a ver que noticias culturales de cierto calado les podemos ofrecer. Al final poco más que algunas rememoranzas, y a estar pendientes de lo que nos presente la nueva corporación municipal en el ámbito que nos atañe: la cultura de Sevilla.

Porque de momento entra el sesteo de la ciudad, los largos paseos andando o en bici y la contemplación de los incomparables atardeceres de la cornisa del Aljarafe, esperando el éxodo hasta la costa en busca del fresquito que nos alivie. Todo ello sin más sobresalto que la explosión de Fiesta popular de Triana para los días de la Señá Santa Ana, traca final de la temporada.

Este tiempo, antesala del verano está marcado por un fiesta de enorme tradición en la cultura popular de Sevilla como es el Corpus. El Corpus Christi ha sido durante siglos la fiesta sevillana por excelencia. Conectó la imaginación y sensibilidad popular, con la idea de que la fe es asunto público y participa toda la urbe. En la actualidad los sevillanos, aferrados a una de sus más añejas tradiciones, se siguen echando a la calle para celebrarla. Dios en la calle se convierte en el reclamo que arrastra a un gentío de fieles. La procesión asume el papel de metáfora de la propia sociedad sevillana. De hecho, están representados todos los estamentos sociales, religiosos y militares, llegando a alcanzar el número de tres mil integrantes. Lo que ha derivado, como no, en la pasarela de figurones sevillanos por excelencia.

De este modo con el olor a campo de las calles de Sevilla y el sopor de las primeras calores nos adentramos en el sosiego de un tiempo precioso para la reflexión y la lectura, así como el disfrute de los encantos artísticos que presenta la ciudad , para gozarla, disfrutarla y conocerla mejor. Camino adecuado para amarla más.