Tiempo de cultura


A ciertas edades el frío acobarda. Esta realidad constatada, hace que nuestra naturaleza tienda a resguardarse, recluida al calor del hogar. Nos volvemos más hogareños y eso invita a la reflexión y al recuerdo. Febrero junto con noviembre son para mi los dos meses mas feos del año; meses de tránsito, de espera, de observación de las señales que nos anuncien un tiempo nuevo.

Sin embargo pienso que esta situación nos puede permitir un mayor goce de la cultura. Aprovechar nuestro tiempo para  leer, ir al cine o al teatro y, con nada que el tiempo acompañe visitar el patrimonio de Sevilla en una época de mayor tranquilidad, para poderlo disfrutar mejor. Cada tiempo nos brinda su oportunidad.

Porque el año se prepara así de tránsito, plurielectoral, agitado y cargado de mensajes. Y para estar en las mejores condiciones de abordarlo lo mejor es la reflexión, y el mejor caldo de cultivo para una reflexión serena lo da sin duda la cultura. Cada vez que los ciudadanos somos llamados a las urnas, la comunidad se juega mucho. Por eso es necesario que nuestras decisiones sean serenamente reflexivas y los mensajes debidamente modulados.

La cultura y el conocimiento nos hacen más sabios, más tolerantes y mejoran nuestra capacidad de análisis; nos permiten ver las alternativas con más claridad. Por eso es bueno aprovechar los periodos transitorios para cargar nuestras baterías, mientras esperamos que las cigüeñas nos traigan las primeras señales de la inminente llegada de la primavera, en la que volverá la agitación de las grandes vivencias festivas de la ciudad y solo tendremos tiempo para disfrutarla y vivirla.

Tiempo de reflexión, tiempo de cultura. Aprovechemos para gozar del arte y del conocimiento colectivo, de la historia y del patrimonio, de todo lo que nos pueda enriquecer. No es caro y además nos hace mejores y, encima el tiempo acompaña. Que ustedes lo disfruten bien.